Proyecto de decreto por el que se expide la Ley General de Bibliotecas, en materia de actualización del marco jurídico que regula las bibliotecas.

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Trámite

Se turnó a las Comisiones unidas de Cultura y de Estudios Legislativos.


Sinopsis

Propone crear una Ley General De Bibliotecas que tendrá por objeto establecer las bases de coordinación de los gobiernos Federal, de las entidades federativas, municipios y alcaldías de la Ciudad de México en materia de bibliotecas públicas.

La ley establecerá las políticas de establecimiento, sostenimiento y organización de las bibliotecas.

Además, definirá las normas básicas de funcionamiento de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas.

Por último, propone las directrices para la integración del Sistema Nacional de Bibliotecas que servirán para garantizar la conservación del patrimonio documental bibliográfico. Hemerográfico, auditivo, visual, audiovisual, digital y en general, cualquier otro medio que contenga información afín, estableciendo instrumentos para la difusión cultural, la consolidación de la memoria comunitaria y progreso educativo.

Buenas tardes.

Compañeros y compañeros legisladores, vengo en nombre de legisladores de diferentes grupos parlamentarios, integrantes de la Comisión de Cultura, a presentar una iniciativa, cuya finalidad es renovar la Ley General de Bibliotecas.

Como ustedes saben esta norma cumplió más de 30 años y a pesar de ser modificada en varias ocasiones, consideramos que ha llegado el momento de hacer una revisión profunda a su contenido.

Sin duda, sus disposiciones fueron de gran utilidad sobre todo para establecer las bases de coordinación de la Red Nacional de Bibliotecas y apoyar el desarrollo de un servicio público que atendió el año pasado a más de 30 millones de personas.

No obstante, para darle profundidad a esta política pública es necesario enriquecer la ley con nuevos conceptos y mecanismos de coordinación que permitan señalar responsabilidades de mayor especificidad para las entidades federativas y los municipios.

Asimismo, se hace necesario establecer directrices que posibiliten que lo bibliotecarios que tengan actualmente en la más de 7 mil 400 bibliotecas que integra la red, se profesionalicen y puedan aspirar a la continuidad y el desempeño de sus funciones.

Quienes suscribamos la iniciativa, los Senadores y Senadoras que formamos parte de la Comisión de Cultura, Gloria Núñez, Lupita Covarrubias, Casimiro Méndez, Ana Lilia Rivera, Blanca Estela Piña, Roberto Moya, Víctor Fuentes, Eruviel Ávila, Verónica Camino y la de la voz, queremos  establecer disposiciones que contribuyan a mejorar y a  adecuar los servicios bibliotecarios, actualizar las directrices para la dotación de libros y materiales electrónicos y audiovisuales para que de esta  forma se contribuya a la divulgación, formación, promoción y fomento a la lectura.

En esta reforma por increíble que parezca se incluye por primera vez una definición de biblioteca pública, a fin de que con base a la disponibilidad presupuestal con que se cuenta y la infraestructura con que se disponga, los recintos bibliotecarios puedan convertirse en espacios que convoquen al encuentro de la comunidad para diferentes fines, ya sean educativos, culturales o recreativos.

Asimismo, quienes presentamos esta iniciativa deseamos encontrar vías institucionales para fortalecer las atribuciones de las entidades federativas en la materia, en especial en lo relativo a las redes estatales de bibliotecas.

También queremos darles atribuciones a los municipios con la finalidad de garantizar la conservación de las instalaciones, el mobiliario y los acervos de consulta, además de incentivar el uso intensivo de los recintos hacia otras actividades.

La lectura, señoras y señores legisladores, es fuente natural de información y conocimiento, es un elemento clave en el desarrollo intelectual, individual y por lo mismo una forma de desarrollar habilidades tan importantes como el pensamiento abstracto y crítico, que haya libros a disposición de todos y de todas en todas partes, que en todos lados haya bibliotecas, sería una buena apuesta para un futuro venturoso.

Mi paisano, José Vasconcelos, decía: “que un libro, como un viaje, comienza con inquietud y termina con melancolía”.

Después de leer un libro nunca, nunca somos los mismos.

Muchas gracias.