Proyecto de Decreto que reforma el artículo 2" de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de personas, pueblos y comunidades afromexicanas

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Trámite

Se publicó en le DOF el 09 de agosto del 2019

Vengo a hablar de los afrodescendientes mexicanos, de aquellos cuya historia está ligada a la diáspora de personas de origen africano a partir del siglo XVI, una historia de injusticia, violencia y esclavitud; los estudios calculan que sólo entre 1570 y 1640 llegaron a nuestro país alrededor de 300 mil africanos en calidad de esclavos.

Fueron comprados y llevados a diferentes regiones, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Guanajuato y la propia capital de la Nueva España.

Sustituyeron en parte a la población laboral indígena, diezmada por enfermedades y sobreexplotación.

A diferencia de muchas comunidades indígenas no gozaban de libertad alguna y vivían en condiciones infrahumanas, tal vez por ello los afrodescendientes no dudaron en sumarse a la lucha de independencia para obtener su libertad.

Guadalupe Victoria les llamó con orgullo: “mis valientes jarochos”. A un ejército de hombres y mujeres descalzos con lanza en mano.

Hoy hago memoria de grandes afromexicanos, el mulato José María Morelos y Pavón, aboliendo la esclavitud y la supremacía de casta.

Al afrodescendiente Vicente Guerrero, resistiendo el acoso de la guerra en el Peñón del Diablo.

Conmemoro el valor del negro Valerio Trujano, empujando su espada en la mixteca.

A los costeños que con el soldado de la patria montaron carga de caballería contra las tropas napoleónicas.

En muchos sentidos los afromexicanos también son pueblos originarios, porque ya estaban presentes mucho antes de la creación del estado nacional.

Las doctoras María Elisa Velázquez, Gabriela Iturralde y los doctores Aguirre Beltrán, Ortiz Escamilla, entre muchos académicos, mas nos explican cómo se construyeron los reagrupamientos étnicos y culturales que sobreviven hasta la fecha, y ellos se autonombran como negros de la costa, chocos, jarochos, mascogos, morenos, pardos, mulatos, entre otros.

Pero más aún, si el día de hoy los afromexicanos fueron considerados un pueblo originario, constituirían en número de personas el tercer grupo étnico en importancia, solo después de los náhuatl y mayas.

Tal es su presencia a nivel nacional, 1 millón 381 mil 853 personas se reconocieron como afrodescendientes, en la Encuesta Intercensal 2015, elaborada por el Inegi.

Hoy pedimos su reconocimiento constitucional, porque estos mexicanos viven en su propio país una discriminación estructural que se presenta en el trato diario entre personas o cuando acuden a una institución, y peor aún, cuando tratan de cruzar las fronteras de su México.

Es una discriminación que ha llegado a los extremos de deportar afromexicanos a Centroamérica por su color, fisonomía, acento.

Qué prejuicio.

Qué profunda ignorancia.

El colmo del maltrato, las autoridades migratorias los hacen cantar el Himno Nacional para confirmar su nacionalidad.

A cualquier le resultaría inverosímil andar de un lado para otro con su carta de nacimiento y su acta, y su credencial de elector.

Para ellos no, es asunto de todos los viajes dentro del territorio nacional.

La iniciativa que hoy presentamos trata del reconocimiento de los afrodescendientes mexicanos como una comunidad plena de derechos.

Para fortuna, a la fecha, algunas constituciones locales han dado pasos ya adelantados.

En el 2001, la de Oaxaca, reconoció en el artículo 16 al pueblo y comunidades afromexicanas a sus reagrupamientos étnicos y culturales; en el 2014, la de Guerrero; en el 2016, la de la Ciudad de México; en 2017, Veracruz.

A nivel internacional, en el 2013, la ONU proclamó el decenio internacional para los afrodescendientes, del 2015 al 2024.

El año, las organizaciones de afromexicanos, que son muchas, se reunieron en Mata Clara, Veracruz, bajo el lema: “Unidos por el reconocimiento constitucional”. Les comento que llevan más de 19 años reuniéndose. Y este año toca la reunión en Coahuila con los mascogos.

Hace apenas 14 días, sólo 14 días, el 4 de octubre, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mujeres mexicanas pidieron una reforma constitucional que reconozca la contribución histórica y los derechos colectivos de las poblaciones afromexicanas y afrodescendientes, y hoy queremos ser portadores de estas aspiraciones.

La propuesta específica, es que en nuestra Carta Magna se reconozca cabalmente a los pueblos afromexicanos como parte de la composición pluricultural de la Nación, y que en equiparación a los pueblos indígenas, se les reconozcan los mismos derechos.

Agradeceré, señor Presidente, se incluya el texto íntegro de la iniciativa en el Diario de los Debates al igual que la presente exposición.

Compañeros y compañeras:

Les pido, pues, también su apoyo.

Ellos y ellas construyeron esta patria que amamos.

Están y siguen estando con nosotros.

Bailamos ahora sus ritmos antiguos y cantamos boleros y chilenas y coplas que nos heredaron.

La invisibilización es la peor forma de discriminación.

Muchas gracias.